ANÁLISIS: RESIDENT EVIL HD REMASTERED

 

 

Retorno a la mansión Spencer

Resident Evil es a día de hoy una de las sagas más reconocibles del panorama de los videojuegos, e incluso trascendido a otros medios como el cine con una saga que es por lo general una mediocridad y puro “Guilty Pleasure”, pero en los últimos años no es que haya sido mucho mejor para esta en los videojuegos, con una sexta entrega que tocó fondo, y un rumbo más que perdido que ahora se intenta revitalizar con la llegada de la séptima entrega numérica y un nuevo estilo de juego más cercano a la nueva oleada de survival horror en primera persona como Amnesia. Por ello, no viene mal darse una nueva vuelta por la mansión Spencer en lo que supone los orígenes de la franquicia, y en su mejor versión, a la espera de ver qué acaba resultando del ya anunciado remake de Resident Evil 2.

Nunca se sabe qué te espera tras una puerta cerrada

La casa de los horrores

Resident Evil nos pone bajo la piel de dos miembros del equipo alfa de S.T.A.R.S., la unidad policial especial de Raccoon City: Chris Redfield y Jill Valentine. Podremos elegir cualquiera de los dos en un principio y desarrollar la aventura desde su perspectiva. Junto a otros miembros supervivientes del equipo alfa, nuestra misión será descubrir qué pasó con los miembros del equipo bravo, y qué es lo que ha originado a esas criaturas infernales, al tiempo que luchamos por sobrevivir y encontrar una ruta de escape. De esta forma Resident Evil se plantea, al igual que lo hiciese hace 20 años, como una historia de supervivencia y terror con el misterio alrededor de los zombis y demás bestias, para descubrir tras de sí el entramado de experimentos y armas biológicas que ha caracterizado a la saga.

Al emplear dos protagonistas distintos, podremos ver aspectos de la historia y la trama de algunos secundarios más expandida, aunque en realidad la elección de uno u otro originará algo más cercano a realidades alternativas, pues el resultado, sobre todo en lo que se refiere a personajes secundarios, difiere mucho e incluso se ignora a alguno de ellos en su totalidad. Aparte del desarrollo propio del juego, y las secuencias animadas junto a algunas cinemáticas (que en esta revisión HD quedan completamente deslucidas respecto a los gráficos in-game), encontraremos documentos en forma de texto que nos narrarán sucesos ocurridos en la mansión Spencer, y parte de la historia tanto de los inquilinos de esta como de algunos de los sujetos que se vieron atrapados en ella o utilizados para los experimentos, y que podremos relacionar con eventos que sucederán durante el juego.

Un gran trabajo de iluminación que se nota incluso en las partículas de polvo

Una de las características que más cautivó en su momento fue la tremenda atmósfera que logró capturar el Remake originario de Nintendo Gamecube, y que aquí se replica con una mejora sustancial sobre todo en los personajes y el grado de detalle de estos. También los fondos reciben un refinado lavado de cara, aunque en este plano el remaster parece un poco a medio gas, con algunos escenarios más trabajados que otros, con elementos mostrando un gran trabajo de textura, o la iluminación con el empleo de partículas de polvo en ventanas, contribuyendo a crear una ambientación tensa y agobiante a la par que excelentemente inmersiva. Y en ese sentido uno de los elementos más poderosos es sin duda su apartado de audio, con unos efectos de sonido soberbios, rico en detalles desde el sonido de pisadas en la madera hasta el ruido de bichos y animales que añaden una constante y omnipresente tensión por la presencia de amenazas. Junto a una sutil y sombría banda sonora que añade cuerpo al apartado audiovisual, el juego es perfecto en este sentido. Navegar por la mansión Spencer con ese nivel audiovisual se convierte en una experiencia escalofriante.

Algunas bestias como esta serpiente serán gigantescas e intimidantes

New old good times

Resident Evil Remake fue uno de los últimos juegos junto a Zero que empleó el sistema clásico de cámaras fijas que el original ya usaba, y que acompañó a la saga hasta la llegada de Resident Evil 4 (sin contar algunos spin-offs). El debate sobre si este sistema de cámaras y controles ha quedado desfasado seguirá abierto, pero por lo que a mí respecta, es un placer poder reencontrarme con esta jugabilidad sin desmerecer la faceta más “shooter” de otras entregas (aunque esta haya ido cuesta abajo y sin frenos). Las posibilidades del juego de cámaras fijas son únicas, como por ejemplo la manera en la que el título juega con los ángulos ciegos para ocultar deliberadamente enemigos y darnos cazas, sin llegar a ser injusto, ya que nos darán pistas de la presencia de enemigos bien por el excelente sonido, o por nuestro protagonista al apuntar, que contará con un sistema de apuntado automático que orientará el arma hacia el enemigo que tenga a tiro, siempre que no se interponga nada (una pared por ejemplo). Lamentablemente el sistema de apuntado automático puede llegar a crear conflictos a la hora de decidir por su cuenta el enemigo a apuntar, ya que puede que en más de una ocasión haya más de un enemigo, y no selecciones precisamente el que nos interesa matar con preferencia.

A nivel de desarrollo, Resident Evil conserva todos los elementos que ensalzaron a los originales, y mantiene el diseño original de la mansión con un evidente lavado de cara que ya vio en su día, e inclusiones que no estaban antes en el juego original en forma de enemigos, objetos a conseguir, puzles o localizaciones, enriqueciendo la fórmula original. La mansión Spencer es una ratonera en la que nosotros somos los ratones y los gatos tienen múltiples formas, ya sean perros, hunters, o los tradicionales zombis entre otros monstruos, que en esta ocasión tienen la capacidad de “resucitar” si no reventamos sus cabezas o los quemamos, en forma de nueva mecánica que se añadió en su día para el remake, y si no los rematamos, volverán en una versión más rápida y agresiva. Otro añadido fue el de las armas de autodefensa, que nos ayudarán a escapar de ataques y agarrones, algo de agradecer ya que antes nos quedábamos vendidos si intentábamos esquivar ataques sin mucha fortuna.

Hoy cenamos pichón

Otro gran logro que supo recrear el remake en su día fue dotar a la mansión y los alrededores de mayor vida e imprevisibilidad. Junto a la nueva capacidad de “retornar” de los zombis, el juego presenta un mayor grado de actividad por parte de los monstruos, dándose algunos eventos que se veían en el original, como perros o zombis atravesando ventanas, pero también a estos pudiendo pasar en ocasiones entre habitaciones, o golpeando puertas haciendo sentir su presencia. Muchas veces un área que fue limpiada puede volver a tener presencia enemiga, así que en Resident Evil hay muy pocos lugares para el descanso.

 

Dos vías no tan distintas

El gran hándicap que siempre ha presentado el Resident Evil original fue la poca diferencia en el desarrollo jugable de ambos personajes, algo que en la secuela supieron arreglar, pero no en el Remake de este primer juego, y se antojó como una oportunidad perdida. Cierto que entre Chris y Jill hay diferencias palpables (concretamente con Chris es más complicado al tener menos variedad de armas y menos espacios en el inventario), y se dan eventos distintos, sobre todo en lo que se refiere a los personajes secundarios que los escoltan; pero el desarrollo jugable se mantiene intacto, teniendo que buscar los mismos objetos en las mismas localizaciones, lo que hace el procedimiento idéntico y restándole algo de interés a la segunda vuelta que podamos hacer con el personaje que no elegimos. Claro que también podríamos aprovecharlo para hacer un recorrido más rápido, rebajando tranquilamente la duración a la mitad (hay incluso logros por pasarlo en menos de 3 horas) de una duración que se puede antojar entre 6 y 8 horas en una vuelta inicial a ciegas, y entre 10 y 15 en un total con ambos personajes. También tendremos distintos selectores de dificultad que aumentan o reducen el número de enemigos y de suministros (objetos de curación, munición…).

Después de todo, Resident Evil HD Remastered sigue siendo el Remake de Resident Evil que tanto enamoró a no pocos aficionados, y para algunos la cúspide de la saga, aunque los que hayan crecido con la vertiente iniciada en Resident Evil 4 puede que sigan creyendo que este juego se basa en unas mecánicas condenadas al ostracismo, algo con lo que no estoy de acuerdo, pues creo que son unas mecánicas únicas y que con un buen trabajo de diseño dan unos resultados inigualables, por no hablar de la sensación claustrofóbica que causan unos espacios tan cerrados, sombríos y con esos ángulos ciegos. Por la parte del original, sigue teniendo los mismos problemas con el apuntado y esa oportunidad perdida en forma de rutas muy similares en los dos protagonistas, pero por la parte del remaster, duele pensar que no se han trabajado las cinemáticas, que lucen peor que el juego in-game, y que el trabajo con las texturas y refinado en los diseños no luce igual de bien en todos los escenarios. Aun con todo esto tenido en cuenta, lo que importa es el resultado final, y en el caso de Resident Evil hablamos de uno de los mejores survival horror en su clase, y si el HD Remastered es una oportunidad para llegar a más jugadores, bienvenido, no desaprovechéis esta ocasión porque nunca se sabe si volveremos a ver otro juego igual.

nota 4

¡Contigo no, bicho!

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