ANÁLISIS: TITAN SOULS

Tierra de gigantes

Devolver Digital se ha ido haciendo un hueco en la indústria por su apuesta en las producciones indie, y están especialmente caracterizados en tener buen ojo con los proyectos que apoyan, algo que por otro lado siempre viene bien a desarrolladoras humildes que no tienen medios para promocionarse al nivel de una major. Uno de los muchos proyectos que han editado es Titan Souls, y aunque se queda lejos de ser uno de los destacados de la compañía americana, el juego de la desarrolladora inglesa Acid Nerve tiene algunas características clave para destacar y colarse en tu lista de juegos a tener en cuenta.

 

David y Goliath

La premisa de Titan Souls es la de un desconocido héroe que controlaremos en su periplo para acabar con una serie de monstruos titánicos en un mundo abandonado y ruinoso, en su búsqueda por descubrir la verdad y el poder de ese mundo. Para ello el protagonista se valdrá de un arco y una única flecha reutilizable para vencer a estos titanes y avanzar en su viaje. Al igual que pasaba en el reciéntemente analizado FEZ, Titan Souls no tiene una historia convencional, por no decir que muchos no verán tal historia tras él, aunque sí que existen trazas en el mundo que lo rodea. Como el mencionado juego de Polytron, tiene semejanzas como el empleo de una lengua inventada, mucho empleo del lenguaje visual, y una atmósfera solitaria que se acentúa por su banda sonora. No llega a los niveles de perspicacia de FEZ, pero resulta intrigante y ciertamente enriquecedor en su diseño.

El desarrollo del juego es sencillo: tenemos que avanzar por distintas localizaciones inteconectadas en busca de los titanes para vencerlos y reunir sus almas para seguir avanzando. Los lugares donde pueden estar estos a veces están escondidos o pueden exigir resolver algún puzle previo, pero raramente supone un problema. Los titanes son, en cierto modo, un puzle en sí ya que tendremos que conocerlos a medida que luchamos con ellos para poder vencerles. Memorizar patrones, encontrar el punto débil, y sobre todo mucho ensayo y error. Para combatirlos tendremos nuestro arco y flecha, que será la única arma disponible, y el movimiento de rodar para esquivar ataques o movernos con rapidez. La fecha será de hecho uno de los elementos que más estrategia aportará en las batallas, ya que tendremos la habilidad de atraerla hacia nosotros como si fuésemos un imán, lo que nos permite además usar ese poder para golpear a los enemigos en una contra.

Como he dicho, el ensayo y error será el principal factor que definirá nuestras victorias y derrotas en Titan Souls. Pese a la buena variedad y cantidad de titanes (algunos ocultos que tendremos que encontrar desentrañando los secretos de ese desolado mundo), uno de los problemas que arrastra el juego es que puede resultar redundante en la resolución de muchas peleas, sin aprovechar lo suficiente otros factores como el escenario mismo de muchos jefes para crear mayor variedad en el modus operandi con el que enfocamos los enfrentamientos, y a veces incluso dependiendo más de la suerte que de la habilidad que tengamos. Quizás a ello contribuya la simplicidad de sus movimientos y la escasez de estos, al no dejar demasiado margen para proponer al jugador el buscar distintas resoluciones a distintos encuentros.

Solo en el mundo

Titan Souls sigue la estela de otros juegos en recrear mundos con un ambiente solitario y abandonado que transmiten el desamparo de un universo triste y consumido, donde solo unas bestias en letargo pueblan los rincones del mismo. En muchos aspectos puede recordar a uno de los grandes referentes de este tipo de juegos: Shadow of the Colossus; pero renuncia a crear un clima decadente y gris, apostando por una paleta de colores mayor y más variada, sin transmitir demasiada luminosidad en estos, pero perfilando un estado más vivo de ese mundo, donde se pueden identificar zonas bien diferenciadas entre sí, desde bosques a zonas nevadas o volcánicas, interiores en ruinas, etc.

El título cuenta además con una variada banda sonora ambiental donde predominan los arreglos de cuerda de tono melancólico y las piezas de guitarra acústica en se entremezclan con ritmos tribales a golpe de percusión e instrumentos de viento que le otorga un carácter folk o celta, e incluso algunos golpes de rock notables en algunos enfrentamientos donde la inclusión de coros y una intensidad más épica hacen que el tono se endurezca y el tempo adquiera más velocidad y urgencia. Resulta perfectamente climático el trabajo de David Fenn en la composición y colocación de los distintos temas a lo largo del juego.

Audiovisualmente cumple bastante con su competido, con un estilo Pixel-Art muy pulcro y destacable en algunos diseños, y efectos sonoros buenos y complementarios a la acción, pero no termina de transmitir una riqueza de detalles como ocurre en otras obras (como el ya mencionado FEZ) , ni su diseño de niveles resulta especialmente interesante sobre todo para amenizar el desarrollo entre titanes, que se siente más como un periodo de transición que como un momento de aventura que invita a explorar y quedarse con los detalles de ese mundo. Es un lugar que se siente vacío y que en no pocas ocasiones efectivamente está vacío, y aunque hablamos de un juego que no resulta especialmente largo (completar la primera vuelta sin enfrentarme al 100% de los titanes me llevó unas dos horas y media), aunque sí invita a la rejugabilidad y, sobre todo, a la realización de los llamados “Speed-Runs”, el escenario por donde navegamos no pocas veces se siente más un mero trámite que otra cosa. Sin embargo, aun siendo en ocasiones un proceso sin interés, el mundo de Titan Souls esconde secretos que quizás se aprecien mejor en siguientes vueltas, pero carece del magnetismo de otros juegos para animar a descubrir sus misterios.

Apostándolo todo a un flechazo

Titan Souls es el clásico juego que se agarra a una premisa y una mecánica bien clara para no soltarlas y depositar toda su fe en ellas, y en este caso funciona con peros a tener en cuenta. Es un juego que es necesario conocer antes de añadir al carro, porque algunos pueden creer estar ante un tipo de juego que no se corresponda al que es realmente. No es un juego donde prime la aventura. Su principal razón de ser son los enfrentamientos con los titanes, y una carácter de juego “rápido y retante” más cercano al concepto Hotline Miami que al de otros videojuegos que se asemejan más en estética y planteamiento a priori.

El juego lamentablemente no alcanza la excelencia en prácticamente ningún aspecto, aunque ello no significa que sea malo. Los enfrentamientos son dinámicos y con una dificultad en constante crecimiento hasta el punto de volverse infernales, pero estos podían haberse beneficiado de más interacción con el entorno, más movimientos y más posibilidades estratégicas que no consistieran en conocer patrones y descubrir puntos débiles. Visualmente es competente aunque no demasiado especial, destacando más en la parte sonora, y con una duración bastante escasa aunque con bastantes incentivos para rejugarlo con nuevos modos y secretos que serán necesarios descubrir para conseguir el verdadero final del juego. Sabiendo esto, tienes todo lo que necesitas saber para considerar a Titan Solus una opción que case con lo que buscas o no. Por lo que a mí respecta, es una opción imperfecta pero que se puede disfrutar (y sufrir con gusto) durante el tiempo que dura, pero que puede agotarse rápidamente por redundancia y falta de profundidad.

nota 3

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