ANÁLISIS: GAME DEV TYCOON

 

El sueño de un “picacódigos”

Si sois aficionados a este medio desde hace muchos años, prácticamente desde vuestra infancia, como es mi caso, y ahora ya habéis empezado a experimentar la caída del pelo, en algunos casos de forma masiva, y seguís enamorados de este ocio, como es mi caso again, entones es posible que en algún momento hayáis sentido en vuestro interior el deseo frustrado de haber creado un videojuego o al menos haber tenido ideas y conceptos de lo que podría haber sido un videojuego a vuestra imagen. Sí, también es mi caso, y aunque para muchos de nosotros no será más que uno de los tantísimos sueños incumplidos que nunca habremos realizado en el momento que estiremos la pata, al menos con juegos como Game Dev Tycoon podremos satisfacer la ilusión que genera sentirte en el pellejo de un desarrollador de videojuegos desde el garaje de su casa hasta su propio estudio profesional.

Plantando la semilla del éxito

En este juego podremos crear un personaje y una empresa desde cero, con los nombres que elijamos, y a lo largo de la historia de los videojuegos, desde la era de Commodore hasta una futura generación de consolas aún inexistente, levantar nuestra compañía por medio de las ventas y la reputación adquirida. Empezaremos creando juegos sencillos que demandarán pocos recursos y, a medida que adquiramos más fondos, mejores herramientas, más personal y mayor experiencia, podremos afrontar desarrollos más complejos, más caros, y más exigentes. Para ello tendremos que someter a cada uno de nuestros lanzamientos al juicio de la prensa especializada, que valorará y puntuará nuestras creaciones, lo que será determinante para que estas sean un éxito o un fracaso en ventas.

Para crear nuestro videojuego, tendremos que elegir entre un género y una temática que representarán la base principal del juego, y saber combinar estos factores será imprescindible para asentar los cimientos del proyecto, y la recepción final de cara al público. Una combinación incompatible derivará irremediablemente en un fiasco, mientras que una buena mezcla nos guiará por el buen camino, pero no será lo único que determinará nuestro éxito. Tendremos que elegir también la plataforma en la que lanzaremos el juego, y las distintas plataformas tienen mercados y públicos distintos, con más o menos proyección para distintos juegos. También tendremos que elegir motor de juego, una herramienta que iremos desarrollando a medida que avancemos y alcancemos mejoras, expandiendo posibilidades y potencial para crear mejores juegos. La cantidad de opciones de personalización es bastante buena, y nos exigirá estar al día para no perder el tren del éxito.

Durante el juego, tendremos que buscar con ahínco dar el pelotazo con algún juego. Aprender qué géneros y temáticas funcionan será clave para ello, porque el calendario no para de correr y si no crecemos a tiempo de llegar a una nueva generación de plataformas, simplemente nos quedaremos por el camino, así que cuanto antes plantemos esa primera semilla que nos garantice seguir creciendo a medida que crece la propia industria, será mejor para nosotros. Una vez que hayáis logrado dar ese primer paso, podréis ver que la cantidad de opciones que se os abre ante vosotros no parará de crecer, con nuevas opciones de mercado como target de público, marketing, multiplataformidad…, y por supuesto las opciones de hacer juegos más grandes se expandirán hasta el punto de crear una gran desarrolladora capaz de crear desde MMOs hasta fabricar su propia consola. Durante todo el trayecto principal Game Dev Tycoon es un in-crescendo sin pausa.

¿Quién dijo competencia?

El título no es especialmente destacable en su apartado técnico, con gráficos simples y sin particular atractivo más allá de algunos guiños a juegos más que conocidos, la interfaz es muy básica, y sonoramente tampoco es un juego que destaque por efectos sonoros que se reducen a clicks de interfaz y efectos desechables. La banda sonora tampoco es reseñable e incluso os apetecerá apagarla para poneros algo que os guste más por vuestra cuenta, porque no es un juego que destaque por ser imprescindible y apreciable en esta faceta. La chicha del conjunto está en sus posibilidades de gestión, las cuales durante el recorrido “oficial” está muy bien, aunque incluso durante el transcurso de este hay opciones y decisiones de diseño cuestionables.

Un día muy ajetreado en la oficina

Sin embargo, la victoria se inclina definitivamente del lado del juego gracias a la gran adicción que genera para los que lo juegan y se sienten cautivados por esta premisa de poder crear y gestionar una empresa de videojuegos y sus desarrollos. El proceso de crear un juego es rápido, intuitivo y con suficientes opciones para que podamos probar distintas combinaciones y seguir avanzando en nuestra carrera por crear los mejores juegos. El mayor problema que he encontrado en este aspecto es que el único condicionante real que nos empuja a esto es la pelea por evitar caer en la bancarrota, y carecemos de empresas que nos hagan la competencia y supongan un condicionante más. De hecho, las posibilidades que habría dado tener competencia real se antojan una verdadera pena por no tenerlas, como es una carrera por ver quién gana más dinero, más reputación, quien genera franquicias de éxito y si las demás copian, si se crean tendencias nuevas (el juego propone tendencias pero de forma muy aleatoria)…

Además esta presencia de competencia habría ayudado a otro de los grandes problemas del juego: el Late Game. Una vez pasado un plazo de años (generalmente 35) nos harán entrega de un premio honorífico y se evaluará nuestro progreso durante la partida, dando por finalizado el juego “oficial”, pero pudiendo seguir con este para conseguir todo lo que no logramos antes. Es una pena porque una vez consigamos todo lo que no nos dio tiempo antes, no habrá alicientes para seguir, y eso apenas se mantiene incluso si quedan investigaciones por hacer, si podemos entrenar mejor a los empleados, etc. Al final si te quedas con ganas de más, te sale mejor reiniciar una partida o intentar buscar mods de la comunidad.

Cómo distribuyas la faena entre el equipo será vital para el éxito del desarrollo

Aun con estos importantes hándicaps, Game Dev Tycoon triunfa al querer transmitir al menos parte de la emoción que genera el desarrollo de un videojuego, de ponerte en la piel de un creativo y un empresario que tiene que tomar decisiones tanto para que su obra sea lo mejor posible como para que su empresa se mantenga a flote, incluso si para ello tenemos que aceptar contratos con distribuidoras o aceptar trabajos menores. Cuando el juego te pone en esos momentos donde el destino de tu juego puede suponer la salvación o la bancarrota, la emoción está asegurada, pero es una pena que sus posibilidades acaben seriamente limitadas, sobre todo cuando alcanzamos el Late Game, y al carecer de una competencia real. De haber incluido estos factores, y haber tenido más cuidado con las decisiones y opciones de gestión y diseño, habría sido un juego más que memorable; pero tendremos que conformarnos con algo que se queda corto.

nota 2.5

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